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Capitulo 3

Una ducha caliente me ayuda a relajarme, quitarme el cansancio por no dormir lo suficiente y por haber corrido tanto. Aparte de que tenia arena en todas partes.

Instantáneamente se me viene a la mente ese precioso momento donde nuestros labios estuvieron a pocos centímetros de distancia. Podía sentir su corazón latir con fuerza; estoy segura de que no le soy indiferente, pero apresuré las cosas y ahora dudo que vuelva a tener una oportunidad como esa.

Trato de apartar esos pensamientos, dándome mi tiempo para mimarme, lavarme el cabello y acariciar mi piel. Tardo mas de lo usual, pero vale la pena, mi piel quedo mas suave que las pompas de un bebé.

Salgo con una toalla en la cabeza y otra cubriendo mi cuerpo. Doy un respingo al ver a Nicole sentada en el borde de mi cama, con un libro en las manos.

Miro el reloj de la mesita de noche y no son ni las 10:00am, es muy temprano para que ella este en mi casa o siquiera para que esté despierta.

-¿Cuanto tiempo llevas allí? - pregunto caminando al armario.

Quita la mirada de su libro para prestarme atención.

-Hola a ti también - responde con sarcasmo.

Ruedo los ojos y procedo a vestirme. Elijo unos short de mezclilla y una simple camisa de tirantes color negro, para luego volver al baño a secarme el cabello.

Cuando salgo, mi amiga se encuentra en la misma posición en la que la dejé.

-Estas de muy mal humor hoy - acusa.

-Lo siento, es que estoy molesta por...

-Porque estas castigada - termina por mi.

La miro interrogante y ella se encoge de hombros.

-¿Que? Me encontré a tu papá en la entrada - vuelve la vista al libro - Y tu Nana te mandó el desayuno. - señala la mesita de noche.

Miro hacia donde señala, veo la bandeja con huevos, tocino, fruta y jugo de naranja. Que bueno porque hace rato no pude dar mas de dos bocados.

Tomo la bandeja y la llevo a mi escritorio para comer mas cómoda. Todo está sumamente delicioso como siempre.

Termino de comer y me hecho en la cama junto a Nicole.

-¿Por que estas tan temprano aquí? - pregunto curiosa.

-Estaba aburrida - responde cortante.

No me lo creo. Cuando esta tan temprano fuera de casa, es porque discutió con su madre o porque no durmió en su casa y evita llegar. Cualquiera sea el caso, me alegra tenerla aquí.

-¿Te parece si tomamos el sol? - pregunta cerrando el libro.

Levanto una ceja, me sorprende que ella lo proponga, no es de ponerse traje de baño y mucho menos nadar en el mar.

-¿Quieres nadar? - abre mucho los ojos.

-¿Estas demente? Yo dije tomar el sol - explica dramáticamente - En unas tumbonas afuera y así yo puedo terminar de leer - levanta el libro que tiene en las manos.

Eso si suena mas a ella, básicamente quiere leer mientras absorbemos vitamina D.

Estoy a punto de negarme, hasta que caigo en cuenta de que el papi rico del vecino está por allí. Así no perderé la oportunidad de que me vea en traje de baño.

-Bien, vamos. Pero yo si quiero nadar un rato - aclaro.

Nicole se espanta cuando hablo de meterme al mar. Ella le tiene pánico al agua, porque de pequeña casi muere ahogada en una clase de natación.

Yo por mi parte, si aprendí a nadar.

Nos vestimos con trajes de baño, yo elijo uno color negro de dos piezas que resalta mi piel blanca y cabello rubio. Mi amiga opta por uno color rosa pálido, también de dos piezas. Ella tiene una gaveta con su propia ropa en mi armario, al igual que yo en el suyo, todo para el caso de que nos quedemos a dormir juntas.

Nicole es delgada, de cabello negro muy largo, tez blanca y ojos color avellana adornados con largas y abundantes pestañas negras, con la mirada dulce y el corazón mas grande que he conocido. En conclusión, es hermosa y desborda inocencia, por lo que cualquier cosa que se ponga le quda bien, así sea un saco de papas, será el saco de papas mas bonito que hayas visto.

Caminamos en la arena, hasta acostarnos en las tumbonas; Nicole con su libro y yo con mi celular, ambas con un cóctel hecho por mi Nana.

Mi celular suena en mis manos, indicando una llamada entrante de Ian.

-Bueno - contesto.

-Hola Cielo, ¿Que quieres hacer hoy? - ruedo los ojos, odio los apodos cursis.

-Ya tengo planes, pasaré el día en casa con Nicole - omito la parte de que estoy castigada.

Suspira al otro lado de la línea.

-¿Puedo hacerles compañía? - pregunta esperanzado.

-Si quieres - me limito a responder.

-En un rato estoy allá. ¿Te llevo algo?.

Lo pienso unos segundos.

-Si, golosinas para ver una película los tres.

-Esta bien, nos vemos. - corto la llamada.

Nicole me mira interrogante.

-Vendrá Ian, veremos una película los tres - es mas aviso que pregunta.

-¿No te parece que eres muy seca con él? - pregunta de repente.

Alzo una ceja esperando que se explique.

Suspira - O sea, el chico no me cae bien, pero parece estar muy enamorado.

-¿De que hablas? Permito que me diga Cielo - rio.

-Porque literalmente te llamas Cielo - escupe. - Todos te decimos así.

Suelto una carcajada, esto no me lo esperaba, mi amiga defendiendo a mi novio, el que no le cae para nada.

-Tranquila, somos felices así - me excuso. - No todos los romances tienen que ser como los libros que lees.

Abraza el ejemplar de orgullo y prejuicio que tiene en las manos, frunciendo el ceño.

-¿Que hay de malo con mis libros? - hace un puchero.

-Son muy cursis e irreales - levanto una ceja.

Rueda los ojos, haciéndome reír. Ella es super romántica, sueña con el amor rosa y cosas como esas. Yo simplemente creo que no existen.

-Tu lees novelas eróticas. Esas tienen romance - acusa.

Sigo riendo a carcajadas, hasta que mi mirada se encuentra con ese par de ojos grises que no salen de mi cabeza. Está recostado en su balcón mirándome fijamente, pero sin ninguna expresión.

¿Cuánto tiempo lleva mirándome?

-¿Me estas prestando atención? - reclama mi amiga.

-No. - contesto sin apartar la vista de Nelson.

Bufa y vuelve a concentrarse en el libro. En cambio mi sexy vecino desvía la mirada para prestarle atención a lo que dice su esposa detrás de él.

Suspiro frustrada.

- Voy a nadar - aviso.

-Ten cuidado - responde sin levantar la vista.

La brisa es cálida, al igual que el agua que toca mis pies. Estoy de espaldas hacia la casa, pero siento su mirada en mí, lo aprovecho a mi favor y me sumerjo lentamente en el mar.

Nado por unos minutos, de vez en cuando cruzo mirada con él, las otras veces está hablando con su esposa. Las olas se hacen cada vez mas grandes y me hacen desear aprender a surfear.

Soy buena en deportes, no seria un problema aprender.

Un dolor agudo se apodera de mi pierna izquierda, haciendo que me queje y retuerza de dolor.

Mierda, un calambre. Necesito buscar la orilla.

No soy capaz de pisar el fondo y mucho menos de nadar. Intento llamar la atención de mi amiga, pero una gigantesca ola me arrastra hasta el fondo, haciendo que trague agua salada. No puedo subir a la superficie, por culpa de las violentas olas y el dolor en la pierna. Comienzo a ahogarme con el agua que entra por mi nariz, hasta que todo se vuelve negro.

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