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Aprendiendo a vivir

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Atenea
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Sinopsis

— Si tan sólo pudiera volver el tiempo atrás y cambiar mi historia, está no es la vida qué soñé. Fueron las palabras de Alice quién se observaba con despreció frente al espejo, acoso escolar, insultos, agresiones físicas y psicológicas sufrió en sus años de escuela media, inicia un nuevo ciclo escolar y con ello da inició a la vida qué tanto soño.

RománticoMulti-MillonarioDramaDulceAmor a primera vista Chica BuenaAmor-Odio

Capitulo 1

¿Qué es eso a lo que llamamos vida?

— Eres una mugrosa.

¿Que significa el estar vivo?

— Lárgate de aquí, nadie te quiere.

¿Acaso estoy viviendo mi vida tal y cómo quiero?

— ¡Estúpida!

Voy caminando por los pasillos del colegio mientras me tiran bolas de papel y algunos restos de comida, mi nombre es Alice Jhonson, asisto a un colegio sólo para mujeres, tengo 15 años y estoy a sólo 2 semanas de graduarme, solo 2 semanas para poder salir de este infierno.

Al abrir mi casillero me encontré con una escena común en mi vida diaria, tanto mis libros como mis libretas estaban embarradas con pegamento y hojas de árbol.

Las risas se hacen notorias, desearía que estas 2 semanas pasaran rápido, la razón por la que me molestan es simple. Defendí a una chica de ser golpeada, aunque de nada sirvió, sólo para que ella se convirtiera en una más de mis abusadoras, hablé con la directora acerca de este problema pero esta no me creyó, hablé con mis padres y solo me dijeron que aguantara un poco más, después de todo ya estoy a punto de graduarme y estoy aquí por una beca.

De nada sirve ponerle candado a mi casillero por qué ellas siempre buscan la manera de molestarme. Suspiré con pesadez y empecé a caminar pero cuando di unos pasos tropecé.

— Fíjate por donde vas. — habló una chica que me acababa de meter el pie, solo seguí hacía el salón.

Debido a que mis libros estaban todos pegajosos no pude traer ninguno a la clase, todo mi grupo se burló de mí.

— Buenos días clase, les pido que saquen su libro y lo pongan en la página 128. — habló la maestra de biología quién al verme sin mi libro se molestó. — Alice ¿Dónde está tú libro? Es la tercera vez esta semana, te pido que salgas de mi clase y no regreses hasta que vengan tus padres a hablar conmigo, estás a 2 semanas de graduarte, no es tiempo de olvidar tus libros. — en verdad se veía muy molesta.

Esa mirada molesta me decía que yo era la única culpable de todo.

— Está bien. — fue lo único que pude contestar.

Me dirigí al baño, quería llorar pero sabía que si me rompía en llanto ahora, todas se burlarían como siempre.

Apenas crucé la puerta del baño me dirigí a uno de los cubículos y procedí a cerrar, mis lágrimas han empezado a caer, esto es de todos los días, sólo quiero que esta pesadilla termine ya.

— ¿Fuiste a la fiesta de ayer?. — se escuchó la puerta del baño abrir y con ello unas chicas hablando.

— Sí, estuvo muy divertido, me la pasé con Alan toda la noche, después de la fiesta nos fuimos a su casa y ya sabrás lo qué pasó después. — ambas chicas comenzaron a reír.

— Huy picarona, yo quería ir pero mis padres no me lo permitieron, según ellos por que habrían chicos depravados e irrespetuosos, mis papás son unos tontos que no entienden nada. — pude observar por un orificio a las 2 chicas, se encontraban pintándose los labios, cuando eso pasa quiere decir que piensan saltarse las clases.

Después de aquello salieron entre risas, las chicas de mi edad ya piensan en el s*xo y los chicos no se quedan atrás, los detesto a todos por igual, tanto a mujeres como a hombres, los odio a todos ellos.

Tuve que esperar en los baños todo el día, mañana mis padres tendrían que volver a venir al colegio debido a mi comportamiento "tan rebelde" que según los profesores han dicho que tengo.

Estaba saliendo del baño cuando escuché que alguien me hablaba, traté de ignorarla pero soy sujetada por el cabello ¡Esto duele mucho!

— ¡Auch! ¡Suéltame, me estás lastimando! — es lo único que puedo decir a lo que ella y sus amigas ríen, su nombre es Jessica y es una de las chicas del colegio que más me agrede.

— A dónde crees que vas cucaracha, tú y yo tenemos un asunto pendiente, vamos afuera. — me llevó a rastras, odió todo esto, aún si me intento defender de nada sirve, esto duele.

— ¡Auch! — grité cuando me tiró al suelo, esto es algo de todos los días, tengo moretones por todo mi cuerpo, tengo quemaduras a causa de un encendedor en el cuello, tengo vendas alrededor de mis muñecas por heridas que ellas mismas causaron, lamentablemente mis heridas no son solo sicológicas si no también externas.

— ¿Te puedes callar? — Jessica me comenzó a patear. — en verdad me duele. — Hoy he tenido un mal día y lo que quiero es desquitarme con alguien. — una de sus amigas de nombre Danna le sigue el juego y me patea en el estómago.

— ¿P-por qué me hacen ésto? — digo entre llantos — Jessica... Tú y yo eramos amigas ¿Por que me odias tanto? — después de aquello me pateó con más fuerza y empezó a aplastar mi mano.

¡Por favor, que alguien las detenga!

— ¿Por qué hago esto? ¡¿Me preguntas que por qué hago esto?! ¡¡Mi novio me dejó por tú culpa!! — después de eso me dió un golpe en la cara haciendo sangrar mi nariz. — siempre te haces la niña buena ¿Por qué crees qué en esta escuela nadie te quiere? ¡¡Por qué los chicos te prefieren a tí!! ¡¡Cuando te ven siempre preguntan por tí!! Eres delgada, blanca, tu cabello castaño siempre arreglado en una coleta alta, tan limpio y brillante, tus ojos verdes ¡Iugh! Todo eso y más odio de tí. — me continuó pateando, pero esta vez con sus amigas, tras un golpe en mi cabeza con un palo, perdí el conocimiento.

***

Desperté en una cama con sábanas blancas, debe ser la enfermería del colegio.

— Bien, si ya te has despertado puedes agarrar tus cosas e irte, no me quites más mi tiempo. — habló con un toque de frialdad la enfermera.

— ¿Quién me trajo? — pregunté.

— Unas chicas muy dulces te trajeron, comentaron que te encontraron afuera del colegio, tal parece ser que te involucraste en una pelea callejera y esas lindas niñas te trajeron, son Jessica y Danna, deberías aprender más de ellas, mírate, siempre tan llena de golpes a causa de pelear, algún día te terminarán matando en menos de lo que te des cuenta, ahora largo que me haces perder el tiempo.

No dije nada y sólo salí de ahí a como pude.

«Si claro, como no»

Algo que jamás seré es una agresora como ellas, ni siquiera me puedo mover bien a causa de los golpes, me duelen mucho.

Ya casi todas las calles están oscuras, caminar a como puedo pero a decir verdad me da mucho miedo, en la esquina puedo observar como hay hombres borrachos chiflando a las mujeres que pasan, así que mejor opté por irme en otra dirección, mi casa queda cerca del parque, todo sigue oscuro, a medida que paso las calles todo parece que empieza a aclararse.

Estoy llegando al parque pero justamente se encontraban 4 hombres abajo de un gran árbol, si mis piernas tambaleaban por el dolor, ahora tiemblan por miedo.

— Tss, chiquitita, ven a pasar un rato con nosotros.

— Mamasita, que rica estás.

— Ah dónde tan apurada chula.

Eran comentarios que escuchaba de parte de esos pervertidos, llegué a casa tan rápido como pude, a pesar del dolor en mis piernas intenté caminar a toda prisa.

Cuando llegué a mi habitación, cerré con pestillo y comencé a llorar.

Ya no puedo con esto, se está volviendo muy difícil para mí, me dirijo al espejo y me observo, mis ojos están completamente rojos, mis brazos y piernas están hinchados, mi nariz ya no sangra pero duele y los comentarios asquerosos de aquellos hombres también continúan en mis oídos, los aborrezco a todos.

— Los odio a todos, tanto a mujeres como a hombres ¡¡todos son unos idiotas!! — grito mientras me tiro al suelo para nuevamente comenzar a llorar.

Otro día concluye y falta menos para mi graduación.

***

4:15 am.

Todo está oscuro, no hay nadie por la zona del muelle. Apreté fuertemente mi mochila y comencé a caminar hacia el puente, desde la orilla podía ver el río bajo mis pies.

Me pregunto... Si yo no estuviera aquí... ¿Todo seguiría cómo hasta entonces? ¿Nada cambiaría? Para empezar... ¿Alguien notaría que yo no estoy aquí?

Es verdad, a nadie le importo.

Las lágrimas comienzan a caer una tras otra, yo ya no puedo más. Mentalmente me comienzo a despedir de mis padres y de las que alguna vez fueron mis amigas pero decidieron traicionar mi amistad y mi confianza.

Ya no era momento de dudar. Tras un último llanto impulso mis pies hacia adelante esperando poder ponerle fin a todo esto.