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Amor entre vampiro y bruja

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Sinopsis

Los padres de Elise tienen que viajar por trabajo dejándola en casa de sus vecinos; el Ferraz. Lo que Elise no sabe es que sus vecinos son una familia de Vampiros, el viaje de sus padres no fue más que un montaje y desde que nació estuvo prometida a su odiado vecino Maquez. Todos sus diecisiete años han sido una farsa y ella no pertenece al mundo normal sino a un mundo donde todo tipo de seres sobrenaturales son reales.

RománticoDulceAlfaVampiros18+DominanteHumorAmor-OdioCeloso

1

—Pero mamá, ¿por qué no puedo quedarme en casa de la tía Sarah?

—Por centésima vez, Elise, no te vas a quedar en la casa de Sarah. Te vas a quedar con los Ferraz, punto. —me respondió mi madre con cara de cansancio, seguramente por haber respondido esta pregunta varias veces, la mayor me dio la espalda y volvió a la cocina.

Hice una mueca de frustración y subí las escaleras hacia mi habitación. No entiendo esta loca idea de dejarme en casa de los vecinos, ¿no podría dejarme en casa de un familiar? Solo será un mes de viaje y ya terminé la secundaria, a pesar de tener años, después de todo no puedo hacer nada si se saltan un grado en la primaria, de hecho hasta te lo agradezco. Sería como una escapada a la ciudad si fuera a la granja de la tía Sarah.

No entiendo por qué tanta confianza en los vecinos extraños, sé pocas cosas de ellos, por ejemplo: viven aquí desde hace más de años, lo sé porque mi padre me dijo que antes de mudarnos aquí esa familia ya Vivía en la casa de al lado. Ellos son la familia Ferraz, Margot y John son los padres, Ryan el hijo mayor está casado y vive en el pueblo vecino, Maquez el del medio es un año mayor que yo y Annie la menor tiene años. Cuando era más joven solía jugar con Annie, a pesar de encontrarla extraña por usar solo túnicas negras, de hecho todos en esa casa las usan. Después de mis años hice nuevos amigos y luego dejé de jugar con Annie.

Me llevaba bien con casi todos en esa casa, excepto con Maquez, que pensaba que era el perro de arriba, la última galleta del paquete. Cada vez que nos veíamos fuera de las peleas, la gota que colmó el vaso fue cuando comencé a salir con Jackie y él simplemente inventó varias cosas para mi padre, haciendo que me prohibiera salir con Jackie. Desde entonces no hemos hablado más.

"Hija, ¿ya empacaste tus cosas?"

—Sí, padre, están aquí. —Señalé la pequeña maleta en la esquina de la habitación, después de todo solo sería un mes y no necesitaría mucho. Y si lo necesitaras, solo ven a buscarlo, porque estaría en la casa de al lado.

"Te llevaré abajo". Asenti.

Mientras bajaba, encontré a mi madre poniendo sus maletas en el auto. Cualquiera que vea tanta maleta cree que se va de la ciudad.

"¿Todo listo querida?"

-Sí.

"Bien, entonces vámonos".

Seguí a mis padres hasta la casa de al lado mientras pateaba los guijarros del camino, mirando al suelo abatido, no quería quedarme en esa casa por nada. Mi padre tocó el timbre y mi madre arregló mi vestido azul por tercera vez.

—Compórtate mi amor, y trata de no matar a Matt.

—Es solo que él no se cruza en mi camino ni me molesta. —la mayor se divirtió y luego escuché el crujido de la puerta y pronto apareció Margot sonriendo.

-Hola familia. Mis padres sonrieron y yo continué con los brazos cruzados. "¿Cómo está Elise?"

-Bien. —sonríe suavemente —supongo. Susurré la última parte.

—Cuida bien de nuestra hija Margot.

"Cuidaré de ella como de la familia".

—Te quiero mucho mi amor, no lo olvides. Dijo limpiándose las lágrimas del rabillo del ojo.

—No llores mamá, solo falta un mes para mí, puedes manejarlo. Sonreí y ella también.

—Te amo hija y pórtate bien.

"Yo también te amo papá". —y luego ambos me abrazaron al mismo tiempo, tan fuerte que pensé que era un adiós.

-Hasta luego. —Margot saludó a mis padres quienes aceleraron el auto desapareciendo de mi campo de visión. "Vamos cariño, haré que Annie te muestre la casa". —Tomé mi maleta y entré a esa casa con aspecto de los años. No creo que ni la casa de mis abuelos tuviera muebles tan viejos y son todos de color oscuro. Yo eh, familia de extraños.

—Hola Elise, primero te llevaré a tu habitación a guardar tu maleta y luego te mostraré la casa.

Y que empiece el peor mes de mi vida.....

—Pero mamá, ¿por qué no puedo quedarme en casa de la tía Sarah?

—Por centésima vez, Elise, no te vas a quedar en la casa de Sarah. Te vas a quedar con los Ferraz, punto. —me respondió mi madre con cara de cansancio, seguramente por haber respondido esta pregunta varias veces, la mayor me dio la espalda y volvió a la cocina.

Hice una mueca de frustración y subí las escaleras hacia mi habitación. No entiendo esta loca idea de dejarme en casa de los vecinos, ¿no podría dejarme en casa de un familiar? Solo será un mes de viaje y ya terminé la secundaria, a pesar de tener años, después de todo no puedo hacer nada si se saltan un grado en la primaria, de hecho hasta te lo agradezco. Sería como una escapada a la ciudad si fuera a la granja de la tía Sarah.

No entiendo por qué tanta confianza en los vecinos extraños, sé pocas cosas de ellos, por ejemplo: viven aquí desde hace más de años, lo sé porque mi padre me dijo que antes de mudarnos aquí esa familia ya Vivía en la casa de al lado. Ellos son la familia Ferraz, Margot y John son los padres, Ryan el hijo mayor está casado y vive en el pueblo vecino, Maquez el del medio es un año mayor que yo y Annie la menor tiene años. Cuando era más joven solía jugar con Annie, a pesar de encontrarla extraña por usar solo túnicas negras, de hecho todos en esa casa las usan. Después de mis años hice nuevos amigos y luego dejé de jugar con Annie.

Me llevaba bien con casi todos en esa casa, excepto con Maquez, que pensaba que era el perro de arriba, la última galleta del paquete. Cada vez que nos veíamos fuera de las peleas, la gota que colmó el vaso fue cuando comencé a salir con Jackie y él simplemente inventó varias cosas para mi padre, haciendo que me prohibiera salir con Jackie. Desde entonces no hemos hablado más.

"Hija, ¿ya empacaste tus cosas?"

—Sí, padre, están aquí. —Señalé la pequeña maleta en la esquina de la habitación, después de todo solo sería un mes y no necesitaría mucho. Y si lo necesitaras, solo ven a buscarlo, porque estaría en la casa de al lado.

"Te llevaré abajo". Asenti.

Mientras bajaba, encontré a mi madre poniendo sus maletas en el auto. Cualquiera que vea tanta maleta cree que se va de la ciudad.

"¿Todo listo querida?"

-Sí.

"Bien, entonces vámonos".

Seguí a mis padres hasta la casa de al lado mientras pateaba los guijarros del camino, mirando al suelo abatido, no quería quedarme en esa casa por nada. Mi padre tocó el timbre y mi madre arregló mi vestido azul por tercera vez.

—Compórtate mi amor, y trata de no matar a Matt.

—Es solo que él no se cruza en mi camino ni me molesta. —la mayor se divirtió y luego escuché el crujido de la puerta y pronto apareció Margot sonriendo.

-Hola familia. Mis padres sonrieron y yo continué con los brazos cruzados. "¿Cómo está Elise?"

-Bien. —sonríe suavemente —supongo. Susurré la última parte.

—Cuida bien de nuestra hija Margot.

"Cuidaré de ella como de la familia".

—Te quiero mucho mi amor, no lo olvides. Dijo limpiándose las lágrimas del rabillo del ojo.

—No llores mamá, solo falta un mes para mí, puedes manejarlo. Sonreí y ella también.

—Te amo hija y pórtate bien.

"Yo también te amo papá". —y luego ambos me abrazaron al mismo tiempo, tan fuerte que pensé que era un adiós.

-Hasta luego. —Margot saludó a mis padres quienes aceleraron el auto desapareciendo de mi campo de visión. "Vamos cariño, haré que Annie te muestre la casa". —Tomé mi maleta y entré a esa casa con aspecto de los años. No creo que ni la casa de mis abuelos tuviera muebles tan viejos y son todos de color oscuro. Yo eh, familia de extraños.

—Hola Elise, primero te llevaré a tu habitación a guardar tu maleta y luego te mostraré la casa.

Y que empiece el peor mes de mi vida.....

Después de que Annie me mostró la casa, fui a "mi habitación" para tomar un baño relajante antes de la cena.

La casa es sumamente grande, en la planta baja tiene un enorme comedor, la cocina, un baño y la sala. En el segundo piso están los dormitorios si no me equivoco son dormitorios y todos tienen baño, la oficina de John, una puerta vieja con una escalera vieja que da a la biblioteca y una puerta por la que Annie no me dejaba entrar porque ella dijo que era solo para emergencias. Los pasillos de la casa están iluminados por candelabros, y el mobiliario es anticuado, ni que decir tiene que la mayor parte está oscuro. Es raro encontrar muebles de colores en esta casa.

Después de cambiarme decidí bajar para quedarme con Annie en la sala, pero cuando llegué no la vi a ella sino a Maquez.

"Veo que ya estás en mi casa".

—Que nada es solo un espejismo. Y esta casa no es tuya, sino de tus padres. Rodé los ojos, lista para salir de la habitación.