Capítulo 13: Mi primer beso, mi segunda bofetada
-“¡ouch! ¿Qué haces animal?”
¡plaf! El ruido resonó en toda la oficina a continuación hubo un silencio sepulcral, Daniel la miró incrédulo no esperaba ser abofeteado por ella, sus ojos estaban cada vez más rojos, estaba furioso, Brit vio cómo su rostro cambiaba rápidamente y empezó a hablar para justificar su comportamiento, pero antes de que abriera la boca el dejo de sobarse la mejilla y la volvió a besar pero esta vez con rudeza, al sentirse cómodo con su boca fue bajando la intensidad poco a poco, hasta terminar en otro apasionado y tierno beso.
Brit en ese momento tenía unos pensamientos desordenados. Se sentía muy culpable al pensar en Sara, trato de calmarse y con los ojos llenos de lágrimas las cuales cayeron como torrente fue apartando a Daniel poco a poco, este al verla llorar, se enfureció más al creer que lloraba por Will.
-Ella lo miró “qué derecho tienes de robar mi primer beso, ¡ah! No te pertenecía”.
-“Pues veras puede que eso no sea del todo correcto querida, porque tu primer beso ya me pertenece”.
-“¡tú, tú!… eres un patán. A partir de hoy nosotros no podemos ser ni siquiera amigos as pasado el límite y le harás mucho daño a alguien, de ahora en adelante no me mires, no me hables simplemente no me conoces”.
-“tienes que hacerte responsable de mi, pagarás una indemnización por contusión”.
-“Estás soñando”.
-“Por daños y perjuicios también. Mi primer beso y mi segunda bofetada”.
-“¡Tu primer beso!” Ella abrió sus ojos como platos llenos de incredulidad. El la miro con un toque de picardía, se acercó a ella y le susurro al oído “te harás responsable de mí” su voz ronca y sexi la dejaron en un estado en blanco por unos segundos, sonrojándose lo apartó con prisa, tomó su bolso para marchar, se dirigió a la puerta estuvo a punto de tocar la manilla pero él la detuvo, pasó muy cerca de ella rozándola a propósito y esto la puso más nerviosa, al abrirle la puerta solo le comento “recuérdalo eres responsable de mí”. Con un bufido ella agrego “seguro que a todas le dices lo mismo” y así se marchó caminando con elegancia pero con la cara del color de su traje.
Daniel tenía una sonrisa de satisfacción y cinco dedos en su bello rostro, sus empleados se sorprendieron al verlo sonreír y más con la cara marcada, todos se preguntaron quién era esa mujer. El se dio la vuelta y entró a su oficina, se sentó perdido en sus pensamientos volviendo al momento del beso, se pasó el dedo con suavidad por los labios y luego acarició su mejilla.
Brit no estaba diferente a él, en el asiento trasero del coche se tocaba los labios todo el tiempo ya que no podía negar que le encanto su beso si no fuera por Sara lo habría disfrutado más.
Le pidió al conductor que parara por un momento en un súper mercado. Bajo del coche y entró con su mente todavía en conflicto, fue a la sección de vinos tinto y compro 5 botellas. Al llegar a la caja el cajero miro tal belleza que se quedó paralizado pero al ver sus ojos rojos y su mirada que parecía un glaciar, bajo la vista para cobrar sin atreverse a volver a mirar.
Daniel estuvo feliz toda la mañana a pesar de su cara roja, en cambio Brit no lo paso también, llamó a su asistente para cancelar la cita de la tarde con la empresa de bienes raíces, se tumbó en el suelo al lado de la ventana francesa con dos botellas de vino y una copa, sabía que después de la primera botella no podría abrir la otra.
Cuando llevaba media botella de vino tomó su teléfono y llamó a Sara. Esta estaba tomando un masaje Coni estaba a su lado al ver el identificador de llamadas respondió de inmediato, escuchó la borracha voz de Brit decir; “pequeña lo siento, de verdad que…”
Sara puso el altavoz con prisa y le indico a Coni que escuchara, no sabía lo que pasaba con Brit al escucharla balbucear Coni se alarmó. “¡Brit! ¿Has bebido? Contesta ¿Has bebido?”
-“Pequeña Sara me perdonaras verdad, te he hecho daño, te trai… lo siento, lo siento, no merezco tu amistad pequeña”.
Después de escucharla Coni se fue rápidamente a vestirse, Sara la siguió y las dos marcharon de vuelta. Sara estaba asustada pues el estado de Brit era su culpa estaba pensando en su hermano y rápidamente lo llamo.
-“¿Qué le has hecho a Brit?”
Fue lo primero que dijo con voz de miedo Daniel se dio cuenta que algo debía á ver pasado pues si no su hermana no le hablaría de esa forma.
-“¿Dónde estás? ¿Qué pasa con ella?”
Coni se hizo cargo del teléfono y le dijo, “por favor señor Ye podría ir al hotel y ver cómo está Brit, ella ha bebido y no puede tomar alcohol, nosotras aún tardaremos más de 45 minutos” solo se escucho el pitido de llamada cortada.
