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Capítulo 9

- Lo dudo mucho – murmuro haciendo una mueca.

- Si mejoras, el profesor no tendrá más remedio que darte la nota que te mereces. Él también tiene las manos atadas - explica Mati, tomando mi mano.

- Todavía estoy pensando en cambiar de tramo – insisto, teniendo un mal presentimiento.

- ¿Quieres dejarlo ganar? ¿Dónde está el coraje que tuviste cuando le diste un rodillazo? - pregunta Angi con severidad.

- Entonces... ¿estás diciendo que debería enfrentarlo? - Los miro escéptico, mordiéndome el puño.

- Con la cabeza en alto - confirma Mati.

- ¡ Sí, pero me ayudarás a estudiar matemáticas y física! - Recomiendo que dure.

- ¡ Por supuesto! Pero ahora date prisa, no tienes que darle más motivos para desquitarse contigo – murmura Mati, arrastrándome fuera del baño.

- ¡ No, espera! Necesito un poco más de tiempo... ¡Angi! - Grito la última palabra, mientras ella me arrastra con la mano hasta la puerta del aula y la abre, obligándome a entrar.

La maldigo mentalmente, pero me veo obligado a detenerme repentinamente cuando el profesor también comienza a irse y nos encontramos a centímetros de la cara del otro. Nos miramos fijamente a los ojos con gran expectación, no ha pasado mucho tiempo desde que estábamos tan cerca.

Él es el primero en apartar la mirada y, pasando a mi lado, continúa hablando... sólo que ahora me doy cuenta de que estaba hablando por teléfono.

Entro con la mirada baja y luego la vuelvo a levantar sobre la chaqueta y sobre su inmaculado maletín, froto mis brazos contra los escalofríos que de repente golpean mi cuerpo.

- No te preocupes – me susurra Angélica al oído al verme agitado en el acto.

- No estoy convencido Angi – digo sinceramente con un nudo en la garganta.

Me miró con odio antes, realmente tengo miedo de lo que me pueda pasar.

- Mantén la calma, no dejes que vea que tienes miedo o sólo empeorarás la situación. Haz como si nada hubiera pasado - sugiere Angi poniendo una mano en mi hombro.

Inhalo su intenso aroma a colonia y trago… Me siento como en el médico cuando hueles alcohol y sabes que pronto una aguja perforará tu piel, pero aún así intentas mantener la calma y mantener el miedo en tu interior.

Jadeo cuando la puerta se cierra y el profesor vuelve a sentarse en su asiento y luego rebusca en su maletín.

Sale un registro azul claro y, abriéndolo, hace clic en la tapa del bolígrafo negro y escribe algo en el registro, tal vez la fecha de hoy y lo que hablamos.

- Alaya Myriam - comienza el pase de lista.

- Presente - dice Myriam, desconcertada.

- Por favor, levanta la mano o no te veré - escupe con arrogancia, volviendo a mirar la caja registradora.

- Si, lo siento. Presente - Myriam vuelve a intentarlo, levantando la mano.

Aterrorizó a todos, parecemos soldaditos estúpidos.

El profesor asiente y continúa con el pase de lista hasta que llega mi turno.

-Fernando Martinez- See More

- Presente - Levanto la mano con la mirada baja, no tengo el coraje y la fuerza para afrontarlo en este momento.

Espero que continúe con el pase de lista, pero escucho un silencio de muerte, hasta que su voz ronca y persuasiva pregunta – ¿Se encuentra bien, señorita Fernando? -

Me salto un momento, es tan extraño escuchar mi nombre salir de su boca.

Lentamente lo miro mientras él pregunta con descaro - ¿Quizás todavía está molesta por mi presencia? -

Tengo que morderse la lengua fuerte para no decir la verdad - No, ¿por qué debería hacerlo? - muevo, apretando la mandíbula.

- Dímelo tú - responde con arrogancia, levantando una ceja.

Se queda mirándome con una mezcla de diversión y desprecio, para luego desviar la mirada y continúa con el aburrido llamamiento - Galioto María Costanza -

- Presente - responde Mari levantando la mano, mientras yo tiro todo el aire contenido en mis pulmones y cierro los ojos por un segundo.

Nunca funcionará.

- Vale, nos queda un cuarto de hora. Os expliqué un poco sobre lo que mañana comenzaremos con el programa, tendremos un año intenso y necesito vuestra máxima atención y colaboración. ¿Puedo contar contigo? - pregunta el profesor, cerrando la caja después de pasar lista y levantándose de su asiento.

- Sí, profesor - balan a coro algunos de la clase mientras él se apoya en el escritorio cruzando sus musculosos brazos y agrega - Bueno, entonces aprovechemos este tiempo que nos queda para conocernos un poco -

Giorgia en la primera fila central comienza a hablar, pero el profesor la detiene con una mano y luego me señala y dice inclinando la cabeza – Empecemos por la fila lateral, con ella –

Abro mucho los ojos con sorpresa y enderezo la espalda murmuro - Mi nombre es Martinez -

- Y aquí hemos llegado todos - dice, haciendo reír a toda la clase.

Miro fijamente a las cabras de mis compañeros y digo, torturándome la piel de las uñas - Vivo en Palermo -

El profesor sonríe divertido y toda la clase empieza a reírse de mí otra vez, ¡qué carajo! No era obvio que fuera de Palermo, tal vez podría quedarme en algún pueblito cercano.

- Tiene más que decirnos... No sé, si quiere continuar con sus estudios después de graduarse, intereses fuera de la escuela - trata de ayudarme, obviamente solo está haciendo el papel del buen samaritano.

Me pongo el pelo sobre los hombros nerviosamente y digo más serena y más segura - Iré a la facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en Palermo, y sí, tengo intereses fuera de la escuela, me gusta la lectura y el cine -

- Muy bien, ¿tienes orígenes extranjeros? - pregunta interesándose por mi presentación.

- Sí, mis padres son de Sri Lanka. También tengo dos hermanas, una mayor que asiste a la facultad de derecho y una menor que asiste a esta escuela secundaria - respondo dando más detalles sobre mi familia, no sé por qué, tal vez les resulte interesante que tenga una familia. Eso me matará si no paso el año escolar.

El profesor asiente satisfecho después de mis palabras y se queda durante unos buenos tres segundos mirándome fijamente. Parece pensativo, sólo me mira.

- En cambio, soy Angélica, nací en Palermo y mis padres son de Mauricio - comienza a hablar Angi a mi lado, obligando al profesor a quitarme los ojos de encima.

Miro hacia el mostrador y luego lentamente lo miro de nuevo y lo pillo mirándome de nuevo. El profesor, sorprendido con las manos en la masa, me da la espalda, mete las manos en los bolsillos del pantalón y da permiso a otra persona para que se presente.

Me sonrojo de repente y trago incómodo, tiene una mirada tan magnética. ¿Tienes algo en mente?

Suena el timbre y el profesor, recogiendo sus cosas, se despide de nosotros y sale del aula. No se vuelve hacia mí ni una sola vez mientras lo hace. Mucho mejor.

Me relajo visiblemente y Angi a mi lado dice – ¿Ves? Todo salió bien -

Asiento con la cabeza poco convencido y me levanto junto con todos para darle la bienvenida al profesor de ciencias.

Por fin suena el recreo del tercer periodo y sin decirles nada a Angi y Mati, decido ir a hablar con la profesora. No podemos seguir adelante sin hablar de lo que pasó, al menos... yo no puedo.

Las chicas se dirigen hacia la barra mientras yo, limpiándome las manos sudorosas en el vestido, camino hacia las oficinas.

Llego frente a la habitación del vicepresidente y estoy a punto de tocar la puerta, armándome de valor, cuando escucho la voz del profesor gritando en un idioma extraño.

Frunzo el ceño confundido y doy un paso atrás para irme antes de que sea demasiado tarde, pero el profesor abre la puerta con furia y me encuentra parada allí.

Gran momento.

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