Capítulo 2
Se dice que es característico de los bajo el signo de Sagitario no pensar demasiado en las responsabilidades, tener mucho optimismo, confianza en uno mismo, entusiasmo, vitalidad, desprecio por el peligro, independencia... No puedo estar más de acuerdo. este.
Por suerte, con Capricornio ascendente puedo contenerme un poco, volver sobre mis pasos y mantener los pies en la tierra. Es una lucha continua entre vitalidad y responsabilidad.
Entro al baño y me siento en el inodoro, intento dormir unos minutos más, en definitiva intento aprovechar cada segundo libre.
Cuando empiezo a sentir que se me pone rígido el pie, me levanto y tiro la cadena del inodoro. Es hora de prepararse, un poco como suena la campana en la escuela.
Me cepillo los dientes con carbón en polvo, que es muy eficaz para blanquear los dientes y el aliento, y los cepillo una vez más con pasta de dientes para tener un regusto a menta, me enjuago la cara y salgo.
Me suelto el cabello de la coleta muy desordenada y le dejo espacio a Viviana quien me mira molesta, en realidad es su expresión constante.
No nos parecemos mucho, aunque ambos tenemos cabello negro y piel oscura. Ella tiene ojos marrones, mientras que yo los tengo negros, y ella también tiene una tez mucho más clara que yo.
- Pero buenos días - digo, consciente de que la estoy molestando, de hecho ella me corresponde con una mirada de fuego y, alejándose de mí, suelta - Levántate -
Me río y me dirijo directamente a la cocina, donde encuentro a mi madre preparando leche para Vivi. Lo toma con Nesquik porque no le gusta mucho el regusto a leche.
Tomo mi tazón de cereal y vierto los copos de maíz, agrego la leche y luego pongo todo en el microondas. ¿Hay alguien que ponga primero la leche y luego el cereal? ¿Por qué? ¡La tierra es redonda, no plana! Primero van los cereales y luego la leche, ¡no al revés!
- ¿ A qué hora terminas hoy? - pregunta Ammi, devolviéndome a la realidad.
Me siento a la mesa con la cuchara y murmuro mientras pienso en ello : A la una. Lo primero que debería hacer es matemáticas .
- Buena suerte - dice sonriendo y yendo a preparar café para Tatti.
Sabe que odio todo lo que tenga que ver con números y sobre todo no me gusta el profesor de matemáticas. Una mujer de buen corazón a la que le tengo cariño desde hace cinco años, pero a veces se asusta y no entiendo nada de lo que me explica.
Siempre me veo obligado a ver algún vídeo de YouTube para entender algo o copiar a Angélica que es mejor con los números que yo.
A cambio le doy latín y griego, me parece un buen compromiso.
- ¿ En vivo a qué hora sale? -
- Creo que los terceros salen al mediodía - digo no seguro.
- A las once - responde Vivi de mal humor, entrando a la cocina.
Suena el microondas, me pasa el plato de cereal y se dirige al baño.
- ¿Qué estás haciendo? ¿Estás esperando que tome el autobús para irnos juntos a casa? - pregunto comenzando a comer mi cereal.
Viviana moja una galleta de mantequilla en leche y, mirándome furiosa, murmura - ¿Esperar dos horas? No pienso en eso para nada, me iré solo a casa .
Que bonito.
- Vale, no lo sé... Pensé que estabas dando un paseo por Viale Strasburgo con tus amigos -
La escuela está en una calle lateral llena de tiendas, a menudo voy allí después de la escuela.
- ¿Cuales Amigos? -
Así es, a Viviana no le gusta rodearse de gente... le bastan su compañera de clase, Carolina, y Alice, nuestra vecina desde hace años.
Ha tenido novias en el pasado, pero todas resultaron ser víboras y estúpidas. Siempre digo que es mejor rodearse de gente que haga las cosas desde el corazón y no por cálculo.
Tenemos la posibilidad de elegir de quién rodearnos, de caras o de máscaras.
-¿Carolina ? -
- ¿ Con este calor? Cambio : Vivi resopla mientras yo me río, termino el cereal y lavo mi tazón.
Me arrastro hasta el piso superior y al entrar a la habitación encuentro a Eleonora sentada en la cama atando sus zapatos.
Sí, ella se parece a mí. Ele tiene el mismo tono de piel que yo, excepto que su cabello es más rizado que el mío y sus rasgos faciales son más duros... es igual a mi padre, de hecho a veces nos reímos cuando imita sus expresiones.
- Beni, ¿puedes pasarme el otro zapato? - pregunta Ele concentrada en atarse el zapato derecho.
