
Sinopsis
Debí sentirme orgullosa de haber resistido, de no haber cedido a sus agobiantes e insistentes halagos, y en cambio solo sentí...arrepentimiento. Tentado por su boca entreabierta, fui yo quien tomó la iniciativa y lo besé lentamente, hasta que sentí su mano presionar la parte de atrás de mi cuello, eliminando cada pequeña distancia entre nuestros rostros. Jadeé de frustración. Inmediatamente se puso de pie, un poco confundido, un poco sorprendido hasta que me agarró de las muñecas y me levantó para luego agarrarme en sus brazos. Cerré mis piernas detrás de su espalda mientras me apretaba las nalgas con violencia hasta que dejé escapar un largo gemido que luego ahogó con su boca, silenciándome, hasta que el dulce sabor de su saliva entró en mi cerebro, nublando esa maravillosa visión...
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Punto de vista de Gastor
-¿Esto es de la CIA o es nuestro?- preguntó el jefe a Marx, uno de sus fieles perros guardianes, mientras hojeaba varios informes tirados en el sofá que encontré sobre el escritorio, bajo la mirada atónita del joven. Nunca le había causado una buena impresión, pero podía chuparme la polla con esa media sierra de piel y hueso.
-¡Mi señor!- Respondió volviendo su atención hacia él aunque de vez en cuando me lanzaba algunas miradas. Mi6, es decir, los servicios secretos de inteligencia, la CIA británica. -Su nombre surgió de las escuchas telefónicas que realizaron.-
O la de Triton Ledger.
-Escuchando con quien?-
-CIA y NSA.-
-Y escuchemos...- mantuvo la mirada fija entre líneas -...¿dónde se esconde ese gusano? Hacía bastante tiempo que su nombre no circulaba en la Agencia de Inteligencia.- Miró fijamente una hoja donde probablemente había una lista de nombres y las tareas que realizaban. -Bruce Reed.- Me miró mientras yo me encogía de hombros al no tener información sobre él. -Eliminaron a Richard Flury, el único en quien podíamos confiar.- Flury era director de Central cuando Hawk, Triton y yo estábamos en el equipo. -Ahora lo han puesto como subsecretario, pero podría sernos útil en el futuro.-
Mhh, bueno, teníamos noticias pero no presté mucha atención a la conversación entre los dos, más bien me limité a mirar a la chica en la habitación de al lado separada de la oficina del jefe por una ventana de vidrio espejado. Llevaba un par de horas encerrada allí, a la espera de los resultados de las pruebas médicas, los análisis de sangre y las huellas dactilares para las nuevas cédulas en mano.
-¿La fuente?-
-Desconocido, pero mis hombres ya están ocupados buscando algo-...-
-¡No necesito que busques, necesitas cavar más profundo! Tienes que analizarme todo, quiero saber con quién habló, con quién habló, cuándo lo hizo y qué comió de merienda. ¡Todo Marx! Llevamos años buscando a ese hijo de puta. No es suficiente para mí liberar esos archivos para destruirlo a él y a esos corruptos Mi6 o CIA, también quiero tomarlo y destrozarlo. ¿Entendido?- Dijo claro y rotundo, mostrando su autoridad con naturalidad y calma. Siempre había sido así y lo respetaba por eso. -La próxima vez quiero pruebas más detalladas en mi escritorio, y cuando digo pruebas, ¡me refiero a nombres y lugares!-
-¡Sí señor!- murmuró el chico con la frente perlada de sudor, antes de mirarme preguntándome cómo podía quedarme tan sereno y mordisquear gominolas como si nada.
-¿Qué pasa?- exclamé asustándolo, antes de que se alejara con el papeleo en la mano. "¡Se ve inteligente, casi lo haces llorar!" Sacudí una lanza a su favor pensando en mis años de novato mientras caminaba por la estación de policía sirviendo café y donas a mis colegas mayores.
-¿Cómo estás?- Le indicó con un movimiento de cabeza, ignorando el chiste sobre Marx.
Me encogí de hombros con sublime indiferencia. -Asustado. Ha vomitado un par de veces y sigue gimiendo, pero en general está bien. ¿Él sabe que ella es tu hija? Me será difícil soportarla...- Pensé en lo habladora que era -...¡no deja de hablar!-
-No pienses en eso.- Cerró la conversación.
-Entendí. ¿Crees que estará bien?- pregunté, seguro de que aquella enclenque niña no sería capaz de adaptarse a ese ambiente y de soportar emocionalmente lo que hubiera sido su nueva vida aunque en realidad ninguno de nosotros supiera que seríamos capaces. a.grado, hasta que pasamos a sufrirlo en nuestra piel. Ella suspiró, lo que no me dejó nada sorprendido, como si ya hubiera deducido que no iba a ser nada fácil manejarla poniendo ese gran peso sobre sus hombros ¿cuántos? ¿1718?
-Eso espero. ¡También porque no tendrá otra opción, al menos hasta que esta historia termine!- murmuró tratando de encender un cigarrillo hasta que se levantó de su silla y avanzó en mi dirección para colocarse detrás de mí, pudiendo escudriñarla detenidamente a través del espejo. vidrio. -Necesitarás algo de tiempo para metabolizar. Con la disciplina adecuada hasta un corderito se convierte en león y lo lleva en la sangre.-
La miró un rato en silencio, casi con un anhelo indefinido, mientras la joven permanecía con la cabeza gacha, sentada en un viejo sillón mirando fijamente la puerta frente a sus ojos, esperando que alguien entrara a la habitación y le diera algunas explicaciones. -¿Alguien sospecha algo?-
-Ya arreglaron el funeral. ¡Eso es todo lo que sé! Lo que no entiendo es por qué la CIA buscaba a tu hija...- le expresé mis dudas -....ilegítimo, añadiría, dado que no creo que fueras a decírselo a los cuatro vientos! ¿No? Creí que éramos pocos los que lo sabíamos.- Esperé a que me mirara y me confirmara. -¿Qué me escondes, Halcón?-
Lo vi apretar la mandíbula mientras pensaba que era un milagro que lo hubiera encontrado a tiempo o ahora habría sido comida para pájaros.
-Chloe también lo sabe.-
-Mierda. Pero Chloe no sabe que estás vivo, ¿verdad?-
Abrí mis ojos olvidándome de respirar hasta que lo vi asentir. -Bueno, ¿ahora explícame por qué la CIA estaba tras él?- No le gustaba escuchar lo que mi boca acababa de decir, pero era la pura verdad y necesitaba respuestas. No eran pocos los que querían localizarnos y luego cavar nuestra tumba y deshacerse de hombres engorrosos como nosotros. -En resumen, ¿por qué CIA y no Mi6? Habría tenido más sentido si este último lo estuviera buscando. ¿Sabes lo que descubrí de mi fuente de confianza? Que la CIA había desatado un equipo que la había estado buscando durante años. ¡La habían marcado fuertemente, solo estaban esperando la orden!-
-¿Cuántos eran?-
-¿Cual es la diferencia?-
-¡Cuántos...Gastor!- reiteró.
-Menos de lo que imaginaba pero igual despiadados...- pensé en lo que hicieron con el resto de la tripulación y su amiga -...hicieron estallar el avión en el que viajaba su amiga. Por ahora creen que Presley está muerta y eso es un plus ya que no la buscarán por un tiempo. Lo único que no entiendo es el motivo. ¿Porque? Quiero decir, ¿por qué lastimar a una niña? ¿Para llegar a usted? ¿Tienes miedo de que duden de algo o hay topos aquí en la organización?-
Sacudió la cabeza. -Porque tiene una lista, la de los nombres de los corruptos de la CIA.-
-¿Qué?-
