Capítulo 4
Escalofríos recorrieron mi cuerpo y automáticamente apoyé mi cabeza en su pecho y sus labios rozaron mi cuello.
- Ven conmigo. - susurró en mi oído.
Me tomó la mano y me desperté de ese trance en el que estaba. No protesté, dejé que me llevara con él, nos alejamos de todos, la música cada vez más baja, la luz se iba apagando.
Me encontré presionado contra el tronco de un árbol y el cuerpo de Beck.
Su mano comenzó a acariciar mi brazo derecho lentamente, apoyé mi cabeza en su frente y con su mano izquierda empujó mi cabello detrás de mi oreja.
Decidí no moverme, no quería pensar en eso, lo que estaba pasando estaba muy mal, Beck era un cañón suelto, el clásico chico irresponsable que nunca, nunca pensó en las consecuencias de sus actos .
Pero Dios, sabía cómo hacerlo, sabía cómo hacerlo .
Con su dedo índice recorrió mi cuello llegando a mi hombro, movió levemente la tela de mi cover-up haciendo que cayera sobre mi brazo.
Su cabeza se inclinó hacia mí y pude sentir su aliento en mi cuello haciéndome temblar.
Empezó a dejar unos pequeños besos a partir de un lugar debajo de mi oreja. Pasó de dar pequeños besos a casi comerme la piel del cuello.
Agarró mis caderas sosteniéndome más cerca de él. Mis manos se posaron en su pecho mientras su rostro se acercaba al mío. Lentamente comencé a acariciar los pectorales del chico subiendo hasta sus hombros descubiertos por su camiseta sin mangas.
Me encantó ese sentimiento.
Pero sabía que se estaba aprovechando de mí y de mi -ser soltera-.
- Ew, Rowe, hueles a alcohol - dije arrugando la nariz, me miró manteniendo su rostro a unos centímetros del mío y sonrió.
- En cambio me encanta tu perfume Laney-Lou - dijo antes de agacharse de nuevo para esconder su cabeza en mi cuello.
Odiaba el apodo que él y Finn me habían dado, sabía que mostraban su confianza en mí de esa manera, pero lo encontraba infantil.
Esta historia había estado ocurriendo desde el primer año de secundaria.
Nos gustaba coquetear pero nunca hubo nada más entre nosotros.
No es que me hubiera importado, por supuesto, pero todo se detuvo tan pronto como comencé a salir con Declan.
Declan.
Ese nombre reapareció en mi mente y volví a bajar a la tierra. Mis ganas de divertirme de repente se desvanecieron, me quedé lúcido y saqué a Beck de mi cuerpo.
Estaba confundido por mi gesto pero se me acercó peligrosamente, sus labios estaban a unos milímetros de los míos y todo eso me atraía, me atraía.
- Hoy no Rowe -
Puse un dedo en sus labios y, antes de irme, sonreí ante su expresión aturdida.
Solo unos momentos después, mientras caminaba de regreso a la fiesta, me di cuenta de lo que acababa de suceder.
Beck y yo
- Absurdo-. Seguí pensando. Sin embargo, no me di cuenta de que había una sonrisa en mi rostro mientras lo hacía.
Llena de euforia comencé a correr descalza sobre la arena y en cuanto reconocí el cabello rubio de Lila me apresuré a reunirme con ella.
Grité para darle la vuelta y ella me miró confundida pero con una sonrisa en los labios.
- Ni te imaginas lo que me acaba de pasar - le dije y ella se rio
- ¿ Estás borracho? - preguntó divertida y yo volví a reír
- No, solo un poco borracho, pero escúchame- - Traté de empezar pero un dolor en el culo llamado Griffin Ashford apareció detrás de ella.
- Obviamente está borracha, ¿no puedes verla? - Trató de señalarle a su novia y yo resoplé ruidosamente.
- Griffin, ve a dar un paseo, necesito hablar con mi mejor amigo. - respondí irritado.
- Así es Griffin déjalos en paz - una cuarta persona detrás de mí saltó a la conversación y le recé al universo que no fuera exactamente quien yo pensaba.
Era solo él.
Me di la vuelta encontrándolo por enésima vez frente a mí esa noche - Beck ¿qué haces aquí? - pregunté, mirándolo sombríamente - Voy a reconocer, voy a inspeccionar el área... - se encogió de hombros, mirándome con su sonrisa astuta.
- Vamos Beck - intervino Finn
- No, espera.- El rubio se detuvo.- Oye Lila , ¿te gustaría probar el néctar de Briarport? Beck volvió a preguntar, entregándole el vaso que sostenía en la mano.
- Um no gracias- - respondió el rubio y me giré hacia Finn, quien negó con la cabeza y se encogió de hombros en respuesta
- ¿ Qué no es lo suficientemente refinado para ti? - continuó Beck y Finn solo se rieron.
- No, claro que es solo- - mi mejor amiga fue interrumpida por su novio
- Oye, oye, mira, sabes qué, me lo llevo. Si gracias hermosa, gracias – intervino con esa sonrisita irritante que curvó sus labios.
- Oh , linda sugerencia Griffin, solo que yo no te la ofrecí, tal vez si me lo pidieras por favor- - Continuó Beck impertérrito y Finn comenzó a decirle que se detuviera.
- Ah, por favor. Por favor... - Me burlé de Griffin. Y de ahí, la gota que colmó el vaso. Recogió el vaso y se lo arrojó a Beck, quien rápidamente lo empujó agarrándolo por la camisa.
Lila y yo nos apartamos para dejar sitio a Miles y Finn, que intentaron detenerlo; en cuanto lo hicieron, el moro partió inesperadamente y empujó a Griffin por segunda vez.
Se alzaron voces llenas de asombro, todos estaban allí para observar la escena.
- Finn no queremos llamar la atención ¿recuerdas?! – Miles lo tomó de regreso, el chico ni siquiera tuvo tiempo de contestar que Griffin, luego de levantarse, lo golpeó en la cara.
- ¡ Chicos, por favor! - Lila les seguía rogando.
Nomi también llegó y jadeó. Griffin no le dio tiempo a levantarse cuando pateó a Finn en la cara haciéndolo rodar en el agua. La gente se levantó, yo también estaba ahí, inmóvil mirando la escena, impotente.
- Oye Finn, no querrás ahogarte como tu padre, ¿verdad? - lo volvió a provocar Griffin.
