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5- Los pétalos

Zen

Desde que Dandara Natsuki llegó a Japón, Yuri se ha sentido mucho mejor. El color ha vuelto a su rostro y ya no parece una momia. Eso me hace feliz, pero al mismo tiempo, un poco celoso. Quería ser tan bueno para él como lo es Dandara.

Yuri estaba a mi lado en los momentos más difíciles de mi vida. Desearía poder retribuir todo el bien que me hace, pero aún no sé cómo.

Aprieto el timbre de la casa de Yuri y Dandara contesta. Está muy alegre como siempre.

—Buenos días, señor Iwata. Pase.

—Buenos días. Con permiso. —Entro a la casa y me quito los zapatos.

Dandara cierra la puerta. Veo a Yuri sentado a la mesa comiendo buñuelos de lluvia. Parece mejor que ayer, pero aún no está bien.

—¿Cómo te sientes? —Me siento frente a él.

—Dan Dan hizo buñuelos de lluvia, panqueques de chocolate, pudin, pastel de zanahoria y jugo de naranja natural. —Él sonríe con las mejillas llenas de pastelitos. —¿Cómo puedo estar mal cuando alguien me mima?

Miro a Dandara y me da una sonrisa triste.

—No tienes que fingir que estás bien. —Ella va a Yuri y le toca el hombro. —Puede decir que estás una mierda.

Yuri sonríe sinceramente y dice:

—Sí. Estoy una mierda. —Suspira y su expresión se vuelve seria. —Eso es porque ya no puedo trabajar con el último año. Estoy pensando en renunciar.

—¿Qué ha pasado? —Estrecho los ojos. Él no pensaría en eso si no estuviera pasando algo serio.

—Ya no soporto ser acosado por las chicas del tercero. Intenté de todas las formas posibles decir educadamente que no siento atracción por mis alumnas, pero ellas no entienden. Mandan cartas, mensajes, intentan robar besos... No aguanto más quedarme allí. —Da un fuerte suspiro, toma el teléfono de la mesa y nos muestra un mensaje de una chica diciendo que debería reunirse con ella, o ella se suicidaría. —Fui a verla ayer y se rio. Dijo que solo me envió un mensaje para saber si me importaba. No soporto más trabajar en el colegio, los chicos están pensando que voy a robar a sus novias. —Él se ríe con odio. —Voy a salir de esta escuela antes de que mi carrera sea acabada por chicas mimadas que no entienden lo que significa un "no".

—Llama a la escuela y dile que no irás a trabajar hoy. —Miro a Dandara. —¿Puede ayudarme con algo, por favor?

—Puedo.

—Yuri, ¿qué hiciste con las cartas?

—Siempre juego en el basurero de la escuela. Las que recibí ayer están bien abolladas en el basurero. Solo falté lanzar fuego. ¿Por qué?

—Guarde los mensajes. Yo voy tras las cartas con Dandara.

—¿Por qué? Ya habrán sacado la basura.

—Deben haberlo puesto en el contenedor detrás de la escuela. Iré a buscarlas.

—No quiero escándalo, Zen. Déjalo.

—Ni yo quiero escándalo. —Me levanto. —No haré nada que pueda perjudicarlo. Lo que quiero es ponerle fin para que pueda trabajar en paz. Sabes muy bien que puedes confiar en mí para resolver cualquier cosa.

—Tiene razón. —Yuri se levanta y me reverencia. —Por favor, pido a los dos que me ayuden.

—¿Vamos? —Miro a Dandara.

Ella mira su carpincho y sonríe. ¿De verdad tiene que llevar a ese perro con cara de castor a todos lados?...

Llegamos a la parte posterior de la escuela y abrí la tapa de la papelera. Hay varias bolsas de basura y huele muy mal.

—Que me libre de cualquier enfermedad que pueda coger tocando esa basura —Dandara susurra y abre una bolsa de basura. —Amén.

—No tiene que hacerlo si no quiere. No quiero que se sienta obligada.

—Necesitamos pruebas irrefutables sobre las chicas, ¿no? Lo hago con asco, pero con ganas. —Ella comienza a averiguar la bolsa. —Espero que no me salga un ojo en la frente —murmura.

—Bien. Encontremos las cartas. —Casi sonrío por culpa de ella...

Después de mucho tiempo buscando pruebas en la basura, encontramos dos cartas de chicas diferentes. Ahora vamos a volver a casa.

—¡Espera! —Dandara pide y yo dejo de caminar hacia el coche.

—¿Qué se pasa?

—¿La escuela tiene cámaras? Yuri dice que ellas lo acosan, intentan robar besos.

—Sí. —Vamos hacia la entrada de la escuela. Aunque huela a basura, tendrán que dejarnos entrar...

Ya en la sala de cámaras, el responsable de ellas nos da permiso para ver las grabaciones.

—No demoren, por favor. Ustedes apestan mucho y la entrada de animales está prohibida. Después voy a tener que interceptar ese lugar. —Hace una mueca y sale de la habitación.

—Vamos a necesitar al menos un video de cada chica que acosa a Yuri. —Tomo el teléfono del bolsillo de mis pantalones y le envío un mensaje pidiéndole los nombres de las chicas.

Yuri me responde rápido. Sus nombres son Lisa Tomita, Erika Ichinose y Tomoyo Nakama. Las dos cartas que encontramos son de Lisa Tomita y Erika Ichinose. Las pruebas que tenemos más los videos que tendremos son suficientes para garantizar la paz de Yuri...

Después de recoger los videos, nos subimos al auto para volver a casa.

—Gracias por la ayuda —digo.

—Se lo agradezco. Usted es muy inteligente y bueno de labia, señor Iwata. Estábamos infestando la escuela entera con el olor de la basura y aún así el director no nos echó. Parece hasta que lo hechizó.

—Gracias, pero no recordaría mirar las cámaras. El objetivo se completará con éxito por su causa.

—Nuestra.

—Ok. Nuestra causa. —La vigilo mientras conduzco. Yuri tiene suerte de tenerla cerca. Es una buena persona. —Ahora que Yuri te tiene cerca no tengo que preocuparme tanto por él.

—¿A qué se refiere?

—No necesito verlo todos los días e insistir en que coma comida casera.

—Pero es muy importante que esté siempre cerca.

—¿Por qué?

—Simplemente porque es demasiado importante. Sé que mi presencia puede hacerte sentir incómodo, pero no quiero interferir en tu amistad con Yuri.

—No interfiere. No puedo creer que yo sea tan útil ahora que está viviendo con él.

—Es tan útil como yo. Imagina una flor de cuatro pétalos con solo tres. Es evidente que no está en perfectas condiciones por la falta del cuarto pétalo.

—¿Yuri es la flor y tú el cuarto pétalo?

—Sí. Soy un pétalo de la flor de Yuri, igual que usted.

—Es una bonita analogía.

Como ella. Bonita por dentro y por fuera.

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